La
formulación de analogías entre la poesía y la pintura se remonta a la
afirmación de Simónides de Ceos en
el siglo V a. C., recogida por Plutarco, según la cual «la pintura es poesía
silenciosa, la poesía es pintura que habla». Así como se ha atribuido
tradicionalmente a Aristóteles el origen de la teoría literaria, también
durante siglos se reconoció el origen de la teoría de las relaciones interartísticas en Horacio,
que bebió de las fuentes griegas. Su Epistola
ad Pisones —que
ya Quintiliano consideraba una verdadera ars
poetica— enfatiza
y reitera la correspondencia entre ambas artes. El
lema horaciano ut
pictura
poesis y la
idea aristotélica de que la intriga de una tragedia se asemeja a una pintura,
proporcionaron
desde el Renacimiento una
constitución
al sistema de las artes
basada
en la asimilación entre poesía y pintura.
La asunción de la escritura, las prácticas caligráficas y diseño de mapas en la Holanda del siglo XVII están en estrecho contacto con el arte pictórico. En muchas obras de Vermeer , por ejemplo, suelen aparecer grandes mapas haciendo de telón de fondo a la composición. "El arte holandés, como los mapas, se sintió a gusto vinculándose con el grabado y la escritura . Los artistas holandeses no solo fueron a menudo grabadores acostumbrados a adaptar sus imágenes a la superficie de una página impresa (frecuentemente la de los libros) sino que también manejaron con facilidad inscripciones , cartelas e incluso caligrafía . Artistas y geógrafos tuvieron en común no solo su interés general por la descripción de la realidad, sino su específico interés por la escritura. Mercator y Hondius, entre otras figuras relacionadas con la cartografía , escribieron manuales de caligrafía, como hicieron algunos miembros de los círculos artísticos holandeses. (De hecho, el extraordinario de...